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Ser Inversora para generar un cambio real

Ser Inversora para generar un cambio real

 

Este es un post invitado de  María Laura Tinelli – Acrux Partners


 

Tenia 20 años cuando arranque el camino que hoy me define como individuo, y define el legado que quiero dejar. Empecé a trabajar a los 19 para costearme los estudios.  Los días eran un sin sentido interminable, y cada noche pensaba: que le aporte al mundo hoy? La respuesta fue durante un par de años: nada, mi trabajo, todos los papeles que empuje no aportaron nada al mundo, lo cual me dejaba vacía y me enojaba.

Decidí que mi trabajo tenia que tener dos objetivos: al apagar la noche tenia que sentir que había hecho algo por el mundo, por dejar atrás algo mejor de lo que me había sido legado, por cambiar el statu quo. El segundo era que la medida de éxito de mi trabajo estaría marcada por el hecho de que el mismo, se convirtiera en “obsoleto”.

Estudie Relaciones Internacionales con la intención de trabajar en la ONU, pero después de una pasantía en el ACNUR me di cuenta que lejos estaba de lograr lo que quería si trabajaba en una organización tan burocrática y anacrónica, decidí que quería enfocarme en trabajar en Desarrollo Internacional desde el sector ONGs.  Para hacerlo me especialicé estudiando una Maestría en Desarrollo.

Una vez que me recibí comencé a trabajar en CAid, una de las 5 agencias de desarrollo mas grandes del Reino Unido, gerenciando grandes proyectos financiados por el Gobierno Británico o la Unión Europea en temas como la reducción del riesgo a desastres naturales, desarrollo de medios de vida sostenibles, equidad de genero, y luego en financiamiento institucional.  Trabaje también para MSF. Como traía la impronta de 10 años de trabajo en el sector privado, siempre fui muy critica de la manera en que se ejecutaban los proyectos de desarrollo, ya que los presupuestos se contaban entre cifras de seis ceros, pero la ejecución de los mismos se hacia muchas veces de manera desprolija y sin una visión de sostenibilidad económica a largo plazo.

Empecé a empujar desde dentro de CAid por ensayar programas de desarrollo (a micro escala) trabajando con un enfoque de sector privado, y decidí meterme de lleno en el tema. Comencé entonces a trabajar para los Principios para la Inversión Responsable.  Corría el 2012, y los mercados financieros todavía se tambaleaban por el fin de fiesta que represento Lehman Brothers.

Mi norte seguía siendo el mismo, pero en vez de empujar desde abajo hacia arriba, me disponía a convencer a los grandes dueños del capital mundial, que cuando invirtieran tenían que tener en consideración el impacto social,  medioambiental y el gobierno corporativo (ASG) de las compañías y fondos en los que, ejerciendo su rol de fiduciario, invertían ese capital.  De esta manera aseguraríamos no solo la estabilidad del sistema en el largo plazo, sino también se generaría un efecto positivo de “derrame” en las comunidades, medio ambiente y países donde estas compañías operaban.

Al trabajar en el PRI tuve que aprender como presentar el tema para que los inversores entendieran que lejos de hacer filantropía, prestar atención al impacto que sus inversiones tienen en la sociedad y el medio ambiente tenía sentido financieramente, ya que en el largo plazo invertir en estas compañías generaba mejores retornos.  Mi paso por el PRI me permitió dos cosas: la primera entender mas acabadamente como funciona una estructura de un fondo de capital privado, y como bajo esta estructura la oportunidad de generar valor tangible en las compañías invertidas era inmenso.  La segunda, ver como los países en donde la inversión responsable no estaba desarrollada aprendían de los mas desarrollados, y daban un salto cualitativo en la mitad del tiempo que lo habían hecho los líderes en la materia.  Varios países de Sud América estaban en la categoría de rezagados, y quería cambiar eso.

Acababa de cumplir 40 años, el objetivo era el mismo que en el arranque, pero apalancada en toda la experiencia que tenía, la manera de lograr la respuesta estaba para mi en lograr desarrollar acabadamente la inversión responsable y de impacto, en países que pudieran beneficiarse de la misma a nivel de económico y social.  Empuje el nacimiento del Foro de Inversión Sustentable de América Latina, apoye iniciativas como ALAS 2020, y expandí la red de contactos en la región.

Un año después, en el 2015, nació Acrux (ww.acruxpartners.com).  Acrux tiene como misión apoyar la transición a una economía sustentable e inclusiva en Sud América, entendiendo que el sector privado y financiero son agentes fundamentales para alcanzar esta meta.

Nuestra visión es el desarrollo de un sector de inversión responsable y de impacto que capitalize el espiritu emprendedor y el invaluable capital social, natural y financiero de Sud América, para alcanzar la transición a una economía dinámica, inclusiva y medioambientalmente responsable.  Para lograrlo, primero tenemos que generar confianza en los actores clave del ecosistema inversor.

En segundo lugar trabajamos para identificar y conectar inversores con interés en desarrollar negocios de impacto en Sud América, con empresas que tengan potencial de crecimiento y buenas credenciales sociales y medioambientales.

cuando invirtieran tenían que tener en consideración el impacto social,  medioambiental y el gobierno corporativo (ASG) de las compañías y fondos en los que, ejerciendo su rol de fiduciario, invertían ese capital.  De esta manera aseguraríamos no solo la estabilidad del sistema en el largo plazo, sino también se generaría un efecto positivo de “derrame” en las comunidades, medio ambiente y países donde estas compañías operaban.

Al trabajar en el PRI tuve que aprender como presentar el tema para que los inversores entendieran que lejos de hacer filantropía, prestar atención al impacto que sus inversiones tienen en la sociedad y el medio ambiente tenía sentido financieramente, ya que en el largo plazo invertir en estas compañías generaba mejores retornos.  Mi paso por el PRI me permitió dos cosas: la primera entender mas acabadamente como funciona una estructura de un fondo de capital privado, y como bajo esta estructura la oportunidad de generar valor tangible en las compañías invertidas era inmenso.  La segunda, ver como los países en donde la inversión responsable no estaba desarrollada aprendían de los mas desarrollados, y daban un salto cualitativo en la mitad del tiempo que lo habían hecho los líderes en la materia.  Varios países de Sud América estaban en la categoría de rezagados, y quería cambiar eso.

Acababa de cumplir 40 años, el objetivo era el mismo que en el arranque, pero apalancada en toda la experiencia que tenía, la manera de lograr la respuesta estaba para mi en lograr desarrollar acabadamente la inversión responsable y de impacto, en países que pudieran beneficiarse de la misma a nivel de económico y social.  Empuje el nacimiento del Foro de Inversión Sustentable de América Latina, apoye iniciativas como ALAS 2020, y expandí la red de contactos en la región.

Un año después, en el 2015, nació Acrux (ww.acruxpartners.com).  Acrux tiene como misión apoyar la transición a una economía sustentable e inclusiva en Sud América, entendiendo que el sector privado y financiero son agentes fundamentales para alcanzar esta meta.

Nuestra visión es el desarrollo de un sector de inversión responsable y de impacto que capitalize el espíritu emprendedor y el invaluable capital social, natural y financiero de Sud América, para alcanzar la transición a una economía dinámica, inclusiva y medioambientalmente responsable.  Para lograrlo, primero tenemos que generar confianza en los actores clave del ecosistema inversor.

En segundo lugar trabajamos para identificar y conectar inversores con interés en desarrollar negocios de impacto en Sud América, con empresas que tengan potencial de crecimiento y buenas credenciales sociales y medioambientales.

El fin último: que esta sea la manera de invertir normalmente, que no haya distinción entre inversiones de impacto, e inversiones, cuando eso ocurra, quiere decir que mi trabajo es obsoleto, y que alcanzamos el éxito en lo que nos propusimos.  Hasta entonces, mi meta sigue siendo la misma, y lo que quiero sentir al apagar la luz cada día se mantiene intacto, aun después de 20 años.

 

María Laura Tinelli,

Co – Fundadora y Directora de Acrux Partners. Cuenta con una vasta experiencia en

la incidencia y concientización de inversores en Inversión Responsable (IR) y la

medición de impacto.

Previo a su trabajo en IR trabajó durante varios años en Desarrollo Internacional

gestionando proyectos internacionales de desarrollo sustentable para dos de las

mas grandes agencias a nivel global. Antes de esto trabajo para Aegon en UK,

España y México.

Cuenta con una Maestría en Desarrollo de la Universidad SOAS en Londres, y es

Licenciada en Relaciones Internacionales por la Universidad de Belgrano.

 

 

 

 

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