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De abogada a emprendedora Tech

De abogada a emprendedora Tech

Este es un post invitado de Verónica Teresa Susskind, abogada y emprendedora


 

¡Qué suerte! Después de 4 meses de obra tenía el Estudio Jurídico, con una excelente ubicación, grande, hermoso, no podía pedir más. Trabajaba como abogada en temas civiles y de familia. Económicamente venía de varios años de buenos ingresos. Durante ese año decidí dejar de tomar causas de familia, ya que me angustiaba mucho ver la miseria humana. Estaba en una “situación de confort económico”, conocía muy bien mi trabajo pero cada vez más se me hacía insostenible el ejercicio de la profesión, el mal trato, la negligencia. Varias situaciones me llevaron a darme cuenta que nada de lo que hacía no me hacía feliz.

Al año de haberme mudado le dí las llaves de mi estudio a una gran amiga y colega y le dije: te lo dejo con todo, no quiero nada, pero tampoco ningún problema.

Había encontrado una solución que, después de mucho tiempo, hizo que me sintiera feliz…y no podía haber marcha atrás. … Pensé: “cuánta plata tengo, para cuánto me alcanza”. Tenía recursos suficientes para “auto becarme” dos años, y eso hice: ¡me regalé la LIBERTAD!

Ahora podía hacer todo lo que había estado pensando durante años: ¡dedicarme a llevar a cabo mis ideas! Sólo había un pequeño problema: de informática y de negocios on line, no sabía nada, ni siquiera entendía los términos que les daban a las cosas.

Había caído en un mundo completamente extraño y me preguntaba, ¿qué necesidad tenía de ponerme en ésta situación, de haber salido de mi zona de confort? pero la respuesta llegaba inmediatamente: la esencia, lo que está dentro de cada uno y te lleva de avanzar sin importar los escollos. Es seguir con nuestras ideas.

Me dediqué durante un tiempo a realizar todo tipo de cursos presenciales o no, webinars y a leer todos los libros para emprendedores que podía acceder, estaba aprendiendo un idioma y estrategias nuevas.
Tuve la gran suerte de contar con una clienta y amiga, que es una referente a nivel tecnológico para mí, con la cual surgió el siguiente trato: ella necesitaba mis servicios profesionales por una x cantidad y arreglamos por mucho menos, pero yo le hice una contrapropuesta, por la diferencia yo la contrataba a ella, para que sea líder de mis proyectos. Acuerdo win/win.

Así estuvimos trabajando hace más de un año, aprendí muchísimo. Conocí otro mundo en cuanto a lo colaborativo, totalmente distinto de la jungla de la cual venía.-
Disfruto el entorno en el cual se desarrolla toda la actividad emprendedora, te moviliza creando una sinergia positiva.

En cuanto a mi proyecto, comencé a andar sola y poco a poco a sumar gente que conformaba el equipo y logramos hacer un sitio del que estamos orgullosos.

¿Fácil? ¡de ninguna manera! Con todo lo feliz que estaba, cada vez que leía o aprendía algo pensaba: “que suerte que esto ya lo tengo claro y a mí no me va a pasar”… Ilusa de mí, me equivoqué y me pasó todo lo que tenía que pasar. Me sucedió todo eso que nadie puede evitar, aún cuando te lo advierten… ¡la experiencia es propia, así como así el aprendizaje!

Trabajé con mucha gente maravillosa y con otra en la que hemos invertido tiempo y recursos y de un día para otro te dicen, “no quiero trabajar”, se dan media vuelta y se van! Yo me quedaba azorada de esas actitudes y cuando lo contaba, me decían “eso es cosa de todos los días”, pero para mí no era tan fácil reponerme.
Tuve dos situaciones de personas que me desgastaron, desde lo personal, ya que habíamos trabajado mucho.
Otro aspecto es mi entorno, al principio mi euforia de compartir la salida del sitio, y estar permanentemente con el tema, aunque le estábamos haciendo ajuste permanentes; generaba un entusiasmo tanto familiar como con mi núcleo cercano, ¡estaban todos expectantes, esperando mi gran triunfo!

Todos los días me preguntaban: ¿ya ganás plata, cuanto facturaste? mi respuesta era siempre que no y tratando de explicar el proceso que lleva insertarse en el mercado.

Hace 5 meses el tema se volvió tabú, nadie pregunta nada, me miran ¡y se habla de otros temas!
Me miran pensando hasta donde voy a intentar, pero no entienden que alguien que lleva adelante un proyecto, no siempre obtiene recursos al día siguiente y hay que ponerle la cabeza y el cuerpo las 24 horas.
Flopibid.com está dando sus primeros pasos en el mercado, el primer objetivo estaba cumplido. Todavía no genera recursos, muy por el contrario, en diciembre, suspendimos las primeras y pocas acciones de marketing y redes sociales. Había que cuidar ya los escasos recursos y ver bien que se necesitaba. Estábamos todos exhaustos y necesitábamos parar, pensar y reponernos.

A fines de febrero llegó la revelación. Había que pedir AYUDA. No era que no supiésemos a donde ir, es que nos faltaban partes del camino. Nos dimos cuenta que otras empresas la ofrecían pero, esa palabra “ayuda” no estaba en mi diccionario. Siempre intentado, aprendiendo, creciendo…pero llega un punto en que hay cosas que sólo se pueden aprender en base a muchos errores, pero para equivocarte, necesitas, muchos recursos, y como comenté ya casi no teníamos.

Así que descubrí que esa opción, la de pedir ayuda, era algo antes impensado!!
Desde el momento que pude pedirla sentí que todo se volvía a poner en marcha dentro mío, encontré un camino que va, no sé si me lleva, pero va.

Esto pasó solo hace dos semanas y no sé si voy a obtener la ayuda o no…pero el ecosistema para poder llevar adelante un emprendimiento está, hay que saber exactamente lo que uno necesita y salirlo a buscar.
Cuando alguno me pregunta ¿ya ganaste? Sí, les digo que ya gané, gané en calidad de vida, gané en conocer un mundo nuevo y en tener la posibilidad de hacer realidad mis proyectos.

Verónica Teresa Susskind es abogada. Realizó un master en Relaciones Internacionales en la Università di Bologna, Italia. También obtuvo una beca de la Fundación Rocca de Techint. Junto con otros estudiantes publicó un libro sobre el Modelo de desarrollo de Pymes Romagnolas, financiado por la Università di Bologna y la Fundación Rocca de Techint. Luego volvió a Buenos Aires y después de haberse desempeñado como Directora del proyecto ARTECO, de Aster (Instituto de investigación de Emilia Romagna), para la Argentina, volvió al ejercicio de abogacía y se convirtió en emprendedora.


 

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